la IA, aliada clave de los médicos en la mejora de la salud de los séniors

La IA, aliada clave de los médicos en la mejora de la salud de los séniors

«Ayuda a decidir si hay que ir a Urgencias por un dolor de cabeza»: la IA, aliada clave de los médicos en la mejora de la salud de los séniors

  • Asistentes de voz inteligentes que pueden mantener conversaciones sencillas o recordar citas médicas proporcionan seguridad física y emocional a los séniors y ayudan a combatir la soledad; sin embargo, los expertos alertan que la IA no sustituye en ningún caso a los profesionales sanitarios
La IA permite monitorizar la salud de los séniors. Getty Images

“Utilizo el scan facial del móvil para monitorizar mis datos de salud, por curiosidad y prevención. La inteligencia artificial (IA) conoce mis preferencias y me aconseja de modo personalizado y acertado”. Teresa Lozano (58 años) opina que la inteligencia artificial lo ha revolucionado todo. “Tenemos acceso a información más amplia en tiempo récord; gracias a la IA detectamos un problema de salud en una persona muy joven cercana a la familia antes de que aparecieran los síntomas, y hoy puede estar controlada”.

Teresa no solo nos habla desde su experiencia personal como usuaria de IA. Es licenciada en Medicina y CEO de Healthmotiv, empresa de telemedicina personalizada. Es una convencida de que, en un contexto en el que hay un mayor envejecimiento poblacional, saturación de recursos sanitarios y aumento de enfermedades crónicas, “la longevidad y la prevención son los dos grandes retos; a los mayores de 60 años, la IA les ofrece una oportunidad para vivir más, con mayor calidad de vida y en el lugar de su elección”.

Mientras la tecnología avanza a velocidad de vértigo y la inteligencia artificial está transformando todos los aspectos de la vida cotidiana, incluido el bienestar, solo el 7% de los mayores de 55 años utiliza la IA para temas relacionados con su salud, según el VIII Estudio de Salud y Estilo de Vida de Aegon. Si bien la IA representa una oportunidad de empoderamiento, la brecha digital generacional existente supone una amenaza de exclusión, especialmente en aquellas personas con menor acceso a competencias digitales.

De la investigación se extrae también que “más de la mitad de los mayores de 65 años reconoce no tener una opinión definida sobre el uso de la inteligencia artificial en medicina, lo que apunta no solo a una posible reticencia, sino también a una limitada familiaridad con estas tecnologías”. Además, “un 79,7% de los encuestados rechaza el uso de terapias basadas en inteligencia artificial, como chatbots o sistemas automatizados”,

“Esta desconfianza no es irracional”, afirma la psicóloga Rosa Becerril, experta en salud emocional, psicotecnología e IA en salud mental, y CEO de Psiconnea. “Viene de años de experiencias negativas con tecnología poco amigable, de mensajes contradictorios sobre privacidad y de la cultura del vínculo humano en la salud, que la hace muy poderosa y legítima”.

De este modo, la experta asegura que las dificultades más comunes frente a herramientas digitales como la IA son el miedo a hacer algo mal o a “romper” algo, pero también hay una barrera más profunda: el temor a perder autonomía o a ser vigilados. “Desde la psicología, estas se superan con acompañamiento, victorias pequeñas y rápidas, y narrativas que empoderen en lugar de infantilizar”, apostilla.

Los recordatorios con IA pueden ser una opción para tener un buen control de la medicación. YURI ARCURS PRODUCTIONS

El “superojo” que detecta las señales casi invisibles

Hoy uno de cada cuatro españoles tiene más de 60 años, pero en apenas una década, será uno de cada tres, por lo que el reto no es sumar años, sino calidad. Uno de los casos de éxito de la IA es en el área del diagnóstico por imagen, ya que detecta patrones invisibles al ojo humano en tiempo récord. En los cribados de cáncer de mama, por ejemplo, “la IA actúa como un segundo radiólogo, detectando nódulos milimétricos que, a veces, pasan desapercibidos”, dice la Dra. Lozano. “También en retinopatía diabética o degeneración macular asociada a la edad, mediante fotos del fondo de ojo”.

La experta comenta que su uso también está muy extendido para que los propios pacientes puedan hacer un triaje desde casa, que se puede hacer con verificadores de síntomas impulsados por IA (como Ada Health, Babylon Health o Mediktor): chatbots médicos y cuestionarios que analizan síntomas y derivan al paciente al especialista adecuado, evitando colapsar los servicios de Urgencias. A ello se suman la monitorización remota y en tiempo real de las constantes vitales (tensión arterial, frecuencia cardiaca y respiratoria,…) y datos de salud (estrés, salud cardiovascular, hemoglobina, colesterol, saturación de oxígeno, etc.). “Esto ayuda al paciente a decidir si por un dolor de cabeza se requiere ir a Urgencias o se puede solucionar con un analgésico para evitar un desplazamiento innecesario, por ejemplo”, dice. Además, la IA “tiene la ventaja de poder ayudarle a estructurar lo que le pasa desde el domicilio, para que cuando hable con el médico, que es quien le da la certeza y la parte humana, pueda explicar sus síntomas con más claridad”.

«En los cribados de cáncer de mama, la IA actúa como un segundo radiólogo, detectando nódulos milimétricos que, a veces, pasan desapercibidos»

Teresa Lozano. Licenciada en Medicina y CEO de Healthmotiv.

Pero la IA va mucho más allá del hospital. La prevención en casa puede ser de gran ayuda. Por ejemplo, con una simple foto de un lunar se puede estimar el riesgo de cáncer de piel o detectar a hipertensos y diabéticos, aún sin diagnosticar, mediante el análisis del flujo sanguíneo.

No obstante, el verdadero éxito a largo plazo de la inteligencia artificial, según la especialista, está en el manejo de las enfermedades crónicas. “Estas generan datos constantes y prevenirlas mejora la calidad de vida, incluso la salva, y reduce costes”. Así pues, la IA no solo ayuda a evitar que los síntomas se cronifiquen, sino que “permite un seguimiento cercano y un ajuste del tratamiento”.

Llevado a la práctica, podría detectar que un paciente retiene líquidos por pequeños cambios de peso o por su respiración, a través de wearables o solo con el móvil (scan facial) y dar aviso de una posible insuficiencia cardiaca. Lo mismo, con la diabetes, la “patología reina para la IA”: los sistemas de monitorización pueden predecir hipoglucemias antes de que sucedan, ajustando las bombas de insulina de forma autónoma (el llamado “páncreas artificial”). Y en neurología, “la IA puede analizar la marcha, la voz o los microtemblores y ajustar la medicación, y medir la progresión de una enfermedad de forma mucho más fina que una revisión trimestral en consulta”, según Lozano.

Además, sostiene que el seguimiento cercano de las enfermedades crónicas gracias a la monitorización remota, el cruce de millones de datos y estudios científicos mundiales y la generación de alarmas “hace posible un tratamiento más ajustado y a tiempo, lo que, a su vez, hace que la atención médica sea más humana y que aumente la adherencia”.

La diabetes es la “patología reina para la IA” debido a su eficiencia en la monitorización de los pacientes. Getty Images

Más comunicación entre el médico y el paciente

 Pero la IA no sustituye al médico ni al profesional sanitario, “solo les da las herramientas para poder ser más preventivos, eficientes y cercanos”, dice Lozano. Según el informe PaRIS, del Ministerio de Sanidad, a medida que se cumplen años, la confianza en el médico de cabecera es cada vez mayor. En el tramo de 65 a 74 años, las cifras rondan el 86% y, a partir de los 75, alcanzan el 90,5%.

Uno de los mayores miedos es la deshumanización de la medicina; sin embargo, la paradoja de la IA es que puede hacerla más humana, ya que “también puede ‘escuchar’ la consulta, redactar automáticamente el informe clínico e, incluso, detectar el estado anímico, permitiendo que el médico mire a los ojos al paciente en lugar de la pantalla”, según la Dra. Lozano. En sentido contrario, también puede “traducir” las instrucciones de un médico durante una teleconsulta a un lenguaje más sencillo o visual para el mayor.

«La IA puede actuar como acompañante emocional; todo lo que reduzca la soledad, active la mente y mantenga el vínculo con el entorno tiene un demostrado impacto en la calidad de vida de las personas»

Rosa Becerril. Experta en salud emocional, psicotecnología e IA en salud mental.

Pero la salud no es solo física. Desde la psicología, Rosa Becerril explica que “en el caso de los mayores, la IA puede actuar como un acompañante emocional que detecta estados de ánimo, identifica señales tempranas de deterioro cognitivo o aislamiento, y ofrece recursos personalizados de forma continua y no invasiva”. Los ámbitos más relevantes respecto a la salud mental son el bienestar emocional y de acompañamiento; la estimulación cognitiva personalizada y el apoyo a cuidadores y familiares. “Todo lo que reduzca la soledad, active la mente y mantenga el vínculo con el entorno tiene un demostrado impacto en la calidad de vida de las personas”, sostiene.

Para la Dra. Lozano, “la soledad no es solo un sentimiento, sino también un factor de riesgo para la salud física, cuyo impacto se ha comparado con fumar 15 cigarrillos al día”. La experta recuerda que la tecnología debe adaptarse a las personas, y no al revés, y que es un puente para ayudar a mantener la seguridad y actividad de los mayores, para que, durante el tiempo que la persona no está acompañada, esté en las mejores condiciones físicas y emocionales posibles. “La IA puede convertirse en un centinela del bienestar físico y emocional cuando las luces de la casa se apagan y la soledad aprieta”.

Asistentes de voz inteligentes que pueden mantener conversaciones sencillas, contar historias, recordar citas médicas y ayudar a personas con movilidad reducida o deterioro visual; seleccionar noticias, libros o música del gusto de la persona; hacer sugerencias como ‘hoy hace sol, ¿quieres ir a pasear?’ o ayudar a transcribir mensajes de voz, haciendo que la comunicación fluya sin importar la destreza tecnológica del mayor, proporcionan seguridad emocional a los mayores que viven solos y mantienen el cerebro activo. “Escuchar una voz ‘humana’ y con interacción proactiva reduce la sensación de vacío en el hogar”, concluye la Dra. Lozano. A estos dispositivos se unen los sistemas que ajustan la iluminación y la temperatura, o sensores de movimiento o sonido, para avisar y activar a los servicios de asistencia, al médico o a los familiares de una posible caída o anomalías sin necesidad de cámaras.

IA ética: los requisitos de una aplicación eficaz y fácil

Para que la herramienta sea útil, lo primero es que sea éticamente responsable, esto es, apoyarse en el código deontológico de la psicología y la medicina, con base en el respeto, la privacidad y sin sesgos. Además, debe hacerlo con total transparencia. “Esta debe reflejar las fuentes de los contenidos de las que se alimenta esa IA y de su financiación”, afirma el periodista Carlos Mateos, coordinador de #SaludsinBulos y vicepresidente de la Asociación de Innovadores en eSalud. Las cosas van muy deprisa y “algunas IAs conocidas se están planteando modelos de financiación con anuncios, por ejemplo, o tienen intereses económicos o ideológicos determinados”, advierte el también vicepresidente de Emancipatic, asociación de mayores para el acceso a la tecnología.

A su vez, Becerril expone que la brecha digital no solo limita el acceso, sino que genera sentimientos de exclusión y ansiedad, ya que muchos mayores se sienten obligados a usar tecnología que no comprenden. Por eso, el diseño, más allá de lo estético, es funcional y ético. “Para los mayores, una interfaz mal diseñada no solo es incómoda, sino que también supone una barrera que genera frustración y abandono”. Los colores, los textos y los tamaños, todo influye en la comprensión, por lo que tienen que estar pensados para generar confianza, claridad y autonomía. “El lenguaje debe ser cercano, sin tecnicismos, y la experiencia debe ser tan sencilla que no requiera aprendizaje previo”, apostilla la experta.

¿Hasta dónde llegará la IA en el cuidado de las personas mayores? Miriam Doerr & Martin Frommherz)

Otro requerimiento de una IA ética es que debe estar validada científicamente y avalada por profesionales de la salud o entidades reconocidas. “No basta con que ‘funcione’; hay que poder demostrar que mejora el bienestar real de las personas”, dice la psicóloga.

Para integrar la IA en la vida de los mayores, los expertos coinciden en que la tecnología debe ser invisible en su complejidad, pero evidente en su beneficio, y la incorporación ha de ser gradual. Becerril propone cuidar que el mayor no se sienta solo en el proceso y que lo haga con alguien de confianza al principio. Lo ideal es empezar con herramientas sencillas con un propósito claro e ir incorporando poco a poco (para que la persona sénior deje de ver el aparato como un “trasto difícil”) herramientas más sofisticadas. Por último, comprobar siempre quién está detrás de cada IA, la política de privacidad, no compartir datos sensibles en plataformas no verificadas y no tomar decisiones de salud basadas solo en lo que diga una app.

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